Anomalía del Agua.
Y eso fue todo.
El último disparo fue un signo de exclamación a todo lo que había conllevado hasta este punto, soltó el gatillo, miro hacia atrás y quiso recordar por un instante como fue que llego a jugar a ser Dios; recordaba, su escondite favorito, aquella simple ranura en que podía observar el día a día, el común de la gente y como todo se desenvolvía con compleja naturalidad.
Desde allí respiraba, sentía y se prometió nunca dejar de ver el sol brillar. Impenetrable ante cualquier duda, causante de sus propios hechos, sus acciones fueron una razón inequívoca de todo lo que un día quiso ser, sus aspiraciones se quedaban perforando sus pulmones, quedaron espontáneas observando como el carbón comenzaba a extinguirse, y sus ojos perdían ese carismático brillo que un día le valieron el apodo de niño.
No quería salir, no quería vivir, no quería crecer, no quería ser.
Su vida quedaba fuera de las bisagras oscuras de las puertas de roble marquesí, testigos de tantos gritos y lagrimas, gemidos y pasiones ocultas en sus paredes de adobe que simplemente, caerían ante cualquier tempestad; desde allí, el vendría a juzgar a los vivos y a los que no querían vivir, sentía que su vida estaba en su mano, sus decisiones que no lo deban tranquilo lo atormentaban, cegado ante el odio no supo responder, solo siguió sus estímulos animales, rompió todo, salio de allí, lo enfrento y allí mismo, sin piedad, sin clamores si nada, lanzo como respuesta a todo un desgarrante grito de porque, que y donde podría existir una sola razón de su ausencia; fantasmas, sueños y arcángeles bajaron a su ayuda, fueron su apoyo y su contención contra todo lo que el escuchaba.
Un ángel le saco aquella amarra de sus ojos, otro, lo abrazaba con tristeza, mas otros dos lo intentaban distraer, le fingían sonrisas y le hacían juegos; el solamente cayo en su profundo sueño, y nunca mas supo si su tarea; quedo resuelta.
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Yo. dijo
Lo mejor es el título. Así debes cranear las cosas, como craneaste el título.
30 Abril 2006 | 01:17 AM